LAS EXTRAESCOLARES DE MIS HIJOS

Ahora que ya llevamos un mes de colegio y quien más quien menos ya se ha adaptado a la nueva etapa, toca elegir extraescolares. Algunos ya habrán empezado, pero tanto si tus hijos ya lo han hecho como si aún no,  quiero invitarte a reflexionar sobre el tema.

Hoy en día hay actividades para todos los gustos. En mi época sólo teníamos dos o tres actividades para elegir. Ahora tenemos de todo, desde las más clásicas como gimnasia o fútbol, hasta talleres de inteligencia emocional, de cocina o cualquier cosa que se nos ocurra. Lo importante es que ningún niño se quede sin hacer algo, no vaya a ser que se aburra.

Muchas veces, con la intención de que los niños se entretengan o que no les falte de nada, llenamos sus agendas de extraescolares hasta tal punto que, si nos detenemos un segundo a mirar su horario un día cualquiera, vemos que no tienen tiempo para hacer lo más importante que tienen que hacer: JUGAR. Son muchos los niños que se levantan alrededor de las siete y media de la mañana, van al colegio hasta las cinco de la tarde (quedándose a comer en el centro educativo) y acto seguido, teniendo que merendar por el camino, se van a la extraescolar de turno hasta las seis y media más o menos. Total, que llegan a casa alrededor de las siete de la tarde (¡casi doce horas después de haberse ido!) y ya sólo les queda tiempo para ducharse, hacer la tarea y cenar porque a las nueve hay que acostarse que toca madrugar. Los que tengan suerte, tendrán escasa media horita para jugar o descansar.

¿Te has preguntado cómo estarías tú con un horario como ese? ¿Nos extrañamos que no rindan en el cole, que no se concentren? ¿De verdad no entendemos su “mal comportamiento” al final de la tarde? No sé tú, pero yo no podría seguir ese ritmo por mucho que quisiera.

Está claro que, con lo complicado que es eso de conciliar en nuestro país, en muchas ocasiones no nos queda otra que tirar de extraescolares porque no llegamos a recogerlos a la salida del cole y no tenemos con quien dejarlos. No es mi intención juzgar a nadie. Todas las familias son diferentes y sólo nosotros sabemos lo que es mejor para nuestra familia,  pero creo que el tema merece una reflexión.

Los niños, por mucho que pensemos que tienen muchísima energía y que nunca la agotan, no pueden seguir ese ritmo. Son muchas horas fuera de casa. Además, en la mayoría de los casos, ir al cole es sinónimo de estar demasiadas horas sentados sin moverse, sin hablar ni jugar, por lo que, al salir de clase lo que necesitan no es ir a otra clase, sino JUGAR, CORRER, SALTAR, DESCANSAR, ABURRIRSE… Permite que tus hijos se aburran, es necesario para fomentar la creatividad. Porque el trabajo más importante de un niño es el juego. Con él aprende, descubre, experimenta, crea… No necesita que le ocupemos todas las horas del día todos los días de la semana. Ni lo necesita, ni es bueno. Más bien es perjudicial. Cada vez más estudios nos alertan del nivel de estrés que sufren los menores (por citar alguna de las desventajas), y estos horarios imposibles no ayudan nada.

Llegados a este punto, es posible que me digas que la actividad a la que va tu hijo es un juego. Bien, pero ¿es juego libre? ¿O le dicen lo que tiene que hacer?

También puede darse el caso que sea tu hijo quien te pida hacer las extraescolares, ¿pero te las pide todas? Si es así, yo me plantearía dos cosas:

  1. ¿cuál es la razón por la que prefiere estar todo el día fuera de casa? y;
  2. ¿hay que darle tooodo lo que pide?

Por si te lo preguntas, mis hijos no hacen extraescolares. Cuando la peque no iba al cole sí que íbamos una hora a la semana a juegos musicales porque la música, cantar y bailar es algo que le gusta mucho y era una actividad familiar, íbamos todos. Este año, con el cole ya tiene cubierto ese interés por la música y lo disfruta enormemente, así que las tardes las dedicamos a estar todos juntos, a nuestro ritmo y según nos apetezca.

¿Tus hijos van a extraescolares? ¿Todos los días? ¿Te has preguntado porqué?

Ya sabes cómo funciona esto, si comentas o compartes me ayudas un montón y, además, puedes ayudar a alguien haciéndole llegar una información que igual le resulta útil.

Gracias por leerme,

Raquel.

 

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