LOS ERRORES, ESAS GRANDES OPORTUNIDADES PARA APRENDER

LOS ERRORES, ESAS GRANDES OPORTUNIDADES PARA APRENDER

LOS ERRORES, ESAS GRANDES OPORTUNIDADES PARA APRENDER

Si en mi última entrada del blog te hablaba de olvidarte de buscar culpables y centrarte en la búsqueda de soluciones, hoy quiero poner el foco en el error y en su potencial para fomentar el aprendizaje. ¿Me acompañas?

Vivimos en una sociedad que castiga el error, que nos enseña a esconderlo para evitar la vergüenza que supone equivocarse. Señalamos e, incluso ridiculizamos los errores, y eso, irremediablemente, se ve reflejado en nuestra autoestima. Se nos olvida que nadie nace enseñado y todo en esta vida es un proceso de aprendizaje, por lo que para aprender primero necesitamos equivocarnos, saber que lo hemos hecho mal.

No hay nadie, absolutamente nadie, perfecto. Todos nos equivocamos. Y es necesario tener valor para reconocer nuestro error. Sin embargo, se nos exige ser perfectos, especialmente a los niños, que son, precisamente, personas en desarrollo y que aún carecen de muchas de las habilidades que nosotros ya poseemos.

Si piensas en tu infancia, ¿recuerdas los mensajes que recibías de tus padres y profesores cuando te equivocabas en algo? Piénsalo. Probablemente recibieras mensajes del tipo: “Déjalo, ya lo hago yo que tú no sabes”, “Eres tonto/a, malo, torpe, inútil” …

Cierra los ojos y piensa en un momento concreto en el que te riñeron o llamaron la atención por algo que hiciste mal. ¿Qué sentiste? ¿Qué pensaste? ¿Qué decidiste?

Probablemente no te hayas dado cuenta, pero fue en esos momentos en los que decidiste no arriesgarte por miedo a la humillación, al qué dirán, a hacer el ridículo. Muchas personas adultas hoy nos hemos convertido en personas que necesitamos la aprobación de los demás para hacer cualquier cosa a costa de nuestra propia autoestima.

En la infancia tomamos decisiones que determinan nuestra forma de ser y actuar cuando somos adultos.

Al mandar un mensaje negativo a nuestros hijos o alumnos cuando cometen un error, lo que hacemos sin saberlo, es educarles inculcando miedo. Nos preocupa más que hagan lo que nosotros decimos, que los demás vean que nuestros hijos se portan bien, que somos buenos padres/madres/docentes, que bajo qué condiciones lo hacen.

Así, si lo que queremos es educar a nuestros peques sin dañar su autoestima, podemos enseñarles a ver los errores como oportunidades de aprendizaje. ¿Cómo? Cuando se equivoque en algo podemos decirle algo así como: “Has cometido un error, y eso está bien, todos nos equivocamos. ¿Qué podemos aprender de ello?”

Piensa que muchas veces los niños y niñas se equivocan porque no hemos dedicado un tiempo para enseñarles a hacer las cosas. De igual forma que muchas veces se equivocan porque aún no tienen las habilidades necesarias para hacerlo correctamente, por lo que necesitan practicar. Dedica tiempo a enseñarles y alentarles.

Aprender a responsabilizarnos de nuestros errores (porque para que los peques aprendan primero tenemos que hacerlo nosotros), implica un trabajo de, como dice Dreikus, “tener el valor de ser imperfectos”. Para ello recomienda Las tres “R” para recuperarse de los errores:

  1. RECONOCER: “Cometí un error”.
  2. RECONCILIAR: “Lo siento”.
  3. RESOLVER: “Trabajemos juntos en una solución”.

Si dejamos de ver los errores como algo malo, es mucho más fácil aprender a utilizarlos como lo que son, oportunidades para aprender para, a partir de ahí, enfocarnos en soluciones.

¿Qué te ha parecido? ¿Ha quedado más claro? Si tienes alguna duda estaré encantada de resolverla en los comentarios.

Si te ha gustado o conoces a alguien a quien pueda ayudarle, compártelo y me ayudas a llegar a más gente.

Un abrazo,

Raquel.

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