CÉNTRATE EN LA BÚSQUEDA DE SOLUCIONES

Normalmente, en las herramientas que utilizamos para educar a los niños, cuando ocurre algo que no nos gusta o se da alguna conducta que queremos extinguir, lo primero que hacemos es buscar culpables.

Hoy quiero proponerte que cambies el enfoque y te centres en las soluciones. Este cambio requiere que ajustes ciertos aspectos en la actitud y las habilidades, pero te garantizo que la diferencia valdrá la pena. Piensa que somos animales de costumbres y los hábitos cuesta cambiarlos, pero una vez lo hacemos, solemos pensar que porqué hemos tardado tanto en realizar ese cambio.

Con esta herramienta que te presento, la Disciplina Positiva nos propone enfocarnos en las soluciones enseñando a los niños qué hacer, ya que se les invita a analizar la situación usando ciertos principios básicos como el respeto y la colaboración para encontrar esas soluciones.

Cuando nos enfocamos en las soluciones en lugar de buscar culpables, los niños aprender a relacionarse con los demás de una forma adecuada y obtienen herramientas para la resolución de conflictos. Como de costumbre, a quien más le cuesta el enfoque en soluciones es al adulto ya que, como dice Jane Nelsen, tenemos la loca idea de que para enseñar a un niño primero hay que lastimarlo.

¿EN QUÉ CONSISTE EL ENFOQUE EN SOLUCIONES?

Cuando surge un conflicto tenemos una tendencia muy fuerte en preguntar enseguida: ¿quién ha hecho esto? ¿porqué?. Bien, pues el enfoque en soluciones pregunta: ¿cuál es el problema? ¿y cuál es la solución?

Basándonos en estas dos preguntas pediremos a los niños que nos ayuden a darles respuesta, nos sorprenderá su creatividad. Tanto que es muy posible que descubramos que se les da mejor que a nosotros.

Es más que probable que las primeras veces nos salgan soluciones punitivas porque es a lo que estamos acostumbrados, pero si tenemos presente los cuatro principios básicos para llevar a cabo el enfoque en soluciones, nos resultará más fácil. Estos principios son:

  1. Relación. Con ello nos referimos a que la solución propuesta tiene que estar relacionada con el conflicto.
  2. Respeto. No vamos a permitir soluciones que impliquen culpa, vergüenza o dolor. Además, en caso de surgir varias soluciones se le puede ofrecer a las personas implicadas que elijan la que consideren que es mejor.
  3. La racionalidad significa que la solución es justa tanto desde el punto de vista del niño como del adulto.
  4. Utilidad. Tiene que ser una solución útil.

Veamos un ejemplo:

Durante una cena familiar tu y tu pareja les planteáis a vuestros hijos el problema que supone para vosotros que no lleven la ropa al cesto de la colada y les proponéis hacer una lista de consecuencias lógicas. Esto es lo que surge:

  • Quien no recoja la ropa recogerá la de todos durante una semana.
  • No se lava su ropa.
  • Se encargarán de tender, recoger y doblar la ropa.
  • Castigarles
  • Quitarles la paga (si la tienen).

En cambio, si en lugar de pedirles que busquen consecuencias, les pedimos que propongan soluciones que ayuden a que nadie se olvide de llevar la ropa al cesto de la colada, surge algo parecido a esto:

  • Cuando les aviséis para cenar, también diréis “¡ropa!”
  • Podrían cambiarse todos a la vez y así seguro que alguien se acuerda de la ropa sirviendo de recordatorio a los demás.
  • Puede haber un encargado semanal de recordar a los demás que hay que llevar la ropa al cesto.
  • Si vemos que a alguien se le olvida la ropa podemos guiñarle el ojo como señal.

Como ves, hay una gran diferencia entre las dos listas. La primera parecen castigos y se centra en que se pague por el error cometido. La segunda, ve los errores como oportunidad de aprendizaje y ayuda a los niños a mejorar para la próxima vez. La primera lista hiere, la segunda ayuda.

Cuando les damos a los niños la oportunidad de elegir cómo resolver el problema, les estamos enseñando habilidades de vida al tiempo que reciben el mensaje de “puedes hacerlo, eres capaz, confío en ti”. Les enseñamos a ser responsables y a resolver problemas de una forma respetuosa para todos.

Por último, el enfoque en soluciones es una valiosa herramienta que, además, nos permite enseñar lo importantes que son los períodos de enfriamiento antes de intentar encontrar una solución ya que cuando estamos enfadados nuestro cerebro reptiliano sólo nos permite pelear, por lo que resulta tremendamente útil parar y esperar hasta habernos calmado para, a partir de ahí, poder acceder a nuestro cerebro racional y encontrar una solución justa para todos.

Ésta es una herramienta básica de la Disciplina positiva, si quieres descubrir esta metodología no te pierdas mis talleres en Mallorca o sígueme la pista suscribiéndote a mi newsletter.

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¡Nos vemos por las redes!

Un abrazo,

Raquel.

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